EL TEJIDO Y EL AMULETO: SESIÓN II, EN LA FRONTERA.

por Camilo Londoño

 La ropa también puede protegernos contra los enemigos, tanto humanos como animales. El deseo de protección contra enemigos humanos ha conducido al desarrollo de una especie muy particular de vestimenta, conocida como armadura. En los países occidentales, la armadura ha sido por lo general de metal; en esta forma tuvo un enorme desarrollo en la Edad Media, y como vestimenta profesional típica del caballero, llegó a simbolizar íntimamente todo el espíritu marcial de ese momento. La desaparición gradual de la armadura se debió indudablemente a los progresos de las armas de fuego que, finalmente, la inutilizaron para su propósito real […]

Aparte de la guerra convencional, la armadura u otras formas especiales de ropa protectora pueden, por supuesto, proteger contra ataques súbitos o aislados de seres humanos. Hubo un tiempo en que muchas personas que tenían razón para suponer que su vida corría peligro llevaban una túnica metálica debajo de sus ropas ordinarias, y si lo que dice es verdad, un buen número de ellas lograba prolongar su vida de esta manera. (p. 58).


Foto: 747 archivo 

 

747: ¿Cómo nace el proyecto en la Frontera?

 

A. Castellanos: En la Frontera es un proyecto que nace aproximadamente hace dos años (2019). Este proyecto en sí, es un sueño que pretende comprender el clima de nuestro trópico por medio de la tejeduría. A raíz de esto, el proceso ha sido un largo camino, ya que a lo largo de mi vida, he tenido la necesidad de comprender diversas técnicas del tejido y tipos de materiales que pueden usarse en nuestro contexto tropical como proyecto sostenible, en resumen, En La Frontera es un medio expresivo que usa el tejido como lenguaje y soporte en nuestro contexto.

 

747: ¿Cómo se consolidó este proyecto en algo tangible?

 

A. Castellanos: Las primeras impresiones fueron muy interesantes, mi relación con el tejido ha sido muy experimental, así que desde esta perspectiva, el tejido lo he concebido como una técnica plástica y procesual para un público más amplio, receptivo y crítico, que es como yo percibo esta técnica. Los procesos que hago, son procesos heredados ya que desde nuestra herencia genética, podemos encontrarnos fácilmente con un punto de contacto en la tejeduría. Principalmente en Colombia he investigado las tradiciones y los valores de los tejidos precolombinos, entre ellos la cultura Guane en Santander y su relación con el algodón. Esto sin duda me perfiló y perfiló el proyecto desde sus saberes ancestrales y la importancia de nosotros actualmente, como canales de esta herencia intangible en nuestro territorio latinoamericano.

 

Foto: 747 archivo.

 

Durante los talleres, hablamos del tejido como un amuleto de protección, bajo el discurso de que es lo utilitario y que es lo simbólico, que nos pertenece y que no, teniendo presente la importancia de los materiales naturales y sintéticos.

 

La más importante de esta segunda clase de funciones protectoras de la ropa ( especialmente en las etapas más tempranas de la historia de la vestimenta) es indudablemente la que se relaciona con la supuesta influencia de la magia y los espíritus. Para la mente primitiva, la causa de todos los males, cuya fuente no es inmediatamente obvia, no se encuentra en las propiedades físicas y en las interacciones de las cosas sino más bien en la influencia de agente mágicos o espirituales. Para una mente así, todo el universo está continuamente imbuido por estas influencias y los desastres que acaecen a los seres humanos - como accidente, enfermedad y muerte - (porque la muerte no se atribuye “a causas naturales” (p. 61). 

 

Foto: 747 archivo

 

747:  En este taller de tejeduría, ¿Qué se entiende por amuleto?

 

A. Castellanos: Para ello, se debe comprender el tejido en su forma más utilitaria, en este caso lo remitimos al abrigo y aquello que nos protege más allá del entorno y de un clima determinado, además de las connotaciones simbólicas y conceptuales que cada participante le desea otorgar. En mi caso, la relación que tengo con el tejido y en general con la moda, deviene de la arquitectura, ya que el vestuario es el primer refugio y nuestro primer hogar, y en esa elección de cómo nos vestimos, estamos configurando el como nos protegemos de muchas maneras, eligiendo formas, patrones y estructuras específicas dentro de un carácter identitario. Por mencionar, el croché es más estructurado y más firme, las dos agujas son más fluidas, pero entendido como material y estructura, este abriga más. De esta manera, la arquitectura del tejido, se revela como un acto identitario, que vincula un acto procesual mucho más diciente en relación material - creador.

 

Foto: 747 archivo

 

Se supone que son obra de acciones mágicas hostiles puestas en funcionamiento por otros hombres, o por la intervención de fantasmas u otras fuerzas psíquicas desencarnadas. Las única protección posible contra estas influencias multitudinarias y maléficas es el uso de la contramagia y como resulta imposible ocuparse perpetuamente en el ejercicio de esta contramagia mediante prácticas mágicas reales (aun suponiendo que se conoce el procedimiento requerido, porque las fórmulas más potentes son a menudo propiedad de ciertos profesionales o especialistas), es muy conveniente llevar algún amuleto, en el que se confía para preservar de todas las malas influencias sin necesidad de una intervención activa. Con este fin se colgaban o se adherían al cuerpo distintos objetos que se suponían investidos de propiedades mágicas y algunas autoridades, se inclinan a creer que este uso mágico de artículos procedió incluso al propósito ornamental y, por consiguiente, constituye el motivo real de los primeros comienzos de la vestimenta. 

 

Foto: 747 archivo

 

No poca gente ha usado en algún momento de su vida un collar, un anillo, una joya u otra baratija decorativa al que se le atribuían propiedades protectoras, como la de prevenir enfermedades o accidentes; de hecho, existe una amplia tradición mágica acerca de algunas piedras preciosas que hoy se usan como adornos. (p. 62)

 

Foto: 747 archivo

 

747: ¿De que forma constituimos el vestuario en nuestra contemporaneidad, ¿Cómo relacionas el slow fashion en este proyecto?

 

A. Castellanos: Como premisa base, los resultados que realizamos en cada taller derivan de un proceso que toma todo el tiempo de cada sesión, además, los resultados del taller de tejeduría nos adentran más a aquello que cada persona analiza y comprende del proceso de aprendizaje y la comprensión de los patrones, entendiendo así que cada taller nos conecta de forma ritual y colectiva, pensado en quién o qué usará dicho resultado tejido. Por otro lado, me gusta pensar en mis colegas como coleccionistas ya que cada uno de ellos, reciben una parte de mi y por ende dicha relación tiene un sentido más humano. El uso de estos resultados, me lleva a pensar en el devenir mismo, y creo que en este sentido procesual de la técnica, nos diferencia bastante de quién produce por solo un consumo industrial. Además, el proceso de aprendizaje requiere de una constante interrelación con las personas que comprenden este espacio de sus vidas como un acto ceremonial en pro de la tejeduría. 

Bibliografía.

  • Flügel, J. C. (1964). Psicología del vestido. Buenos Aires: Editorial Paidós.